Al participar en el Summit 2025 “Navegando Rutas Alternas” de Foro Mar de Cortés, Pedro Tarak y Stella Moisan plantearon la necesidad de crear una nueva estrategia económica orientada a la prosperidad con propósito y al comercio de impacto positivo.
El cofundador de Sistema B Internacional y la Directora Ejecutiva de la Universidad Católica del Maule de Chile aseguraron que el desarrollo económico debe dejar de ignorar límites ecosistémicos y que la nueva competitividad surge del comercio de impacto con propósitos sostenibles.
Tarak advirtió que la humanidad opera bajo modelos económicos que ya no corresponden al estado real del planeta.
“Desde 2009, la ciencia nos alertó de que varios órganos vitales de la Tierra, como el clima, la biodiversidad y los ciclos biogeoquímicos ya habían rebasado límites ecosistémicos”, destacó durante el panel “Abordando Nuestros Retos como Región”.
“El mercado, y no hablo de los gobiernos ni la filantropía aislada, es hoy el espacio donde se toman la mayor parte de decisiones que afectan el futuro; las empresas y las transacciones cotidianas son el territorio donde puede incubarse una nueva lógica de prosperidad con comercio con propósito, donde cada compra, inversión o contrato expresa valor ecosistémico y justicia social”, apuntó.
Habló también desde la experiencia a través de Sistema B Internacional y en casos de estudio como el de Guayaquil en la selva atlántica, donde 60 mil hectáreas fueron regeneradas y hay familias que regresan al territorio, subiendo el valor financiero hasta 600%.
“No es caridad, es competitividad desde una nueva genética empresarial. Cada territorio puede elevar propósito y convertirlo en ventaja comercial”, expuso.
Eso, agregó, ya está ocurriendo en regiones que decidieron dejar de esperar a los poderes centrales: Mendoza (Argentina), Maule (Chile), Brasil, Italia, País Vasco (España).
De la inspiración a la gobernanza
Por su parte, Stella Moisan contó que pasar de la inspiración a la gobernanza requiere indicadores compartidos, un propósito común y una mesa multiactor que trascienda ciclos políticos.
En Maule, por ejemplo, ya se creó un Consejo Estratégico Regional de Desarrollo Sostenible y se declara potencial primera región de impacto de Chile.
“Lo que apostamos es que el comercio internacional deje de navegar solo entre ‘libre’ o ‘protegido’ y se convierta en comercio de impacto entre territorios”, puntualizó.
Para ambos expertos, la innovación económica regional ya no significa solo nuevos negocios, sino territorios que se reconocen como actores comerciales que regeneran vida, elevan la autoestima colectiva y negocian propósito como ventaja competitiva.















