México buscará reducir su dependencia de Asia en la Canieti, pero lo hará de manera gradual y con base en las capacidades que ya existen en el país, de acuerdo a la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti).
Aunque el objetivo es fortalecer la producción regional en el marco del T-MEC y alinearse al proceso de relocalización de cadenas de suministro, la complejidad de esta industria impide cambios inmediatos.
“No es una cadena de suministro básica. Son inversiones muy grandes y procesos que toman años, por ejemplo Taiwán tardó 30 años en desarrollarla, pero la buena noticia es que ahora esto ya está en el Plan México y estamos empezando por donde se debe”, señaló a medios de comunicación Carlos Rebellón, vicepresidente nacional del sector en Canieti.
Estrategia
La estrategia consiste en avanzar por etapas, identificando qué componentes pueden producirse localmente, en lugar de intentar sustituir de forma inmediata la dependencia de Asia.
El país puede participar en distintos niveles de la cadena. En el caso de semiconductores avanzados, utilizados en inteligencia artificial, servidores o industria automotriz, México tiene oportunidades en áreas como diseño, validación y desarrollo de talento especializado.
En los llamados semiconductores de uso general o legacy, el país puede integrarse en procesos como ensamble, prueba y empaquetado, e incluso avanzar hacia manufactura en el mediano plazo.
“Se busca empezar por lo viable, por lo que ya se puede hacer en México, para no generar afectaciones. En los semiconductores de menor complejidad es donde hay más oportunidades”, explicó.
De acuerdo con el Plan México, el gobierno plantea reducir la dependencia de Asia, en particular de China, en componentes tecnológicos clave como sensores y semiconductores, con una meta inicial de al menos 10 por ciento hacia 2030.
No obstante, el directivo advirtió que limitar el acceso a insumos que aún no pueden sustituirse en el país podría encarecer costos y trasladar ese impacto al consumidor final.
Integración con T-MEC
El desarrollo del sector dependerá en gran medida de las reglas que se definan en la revisión del T-MEC, especialmente en materia de origen de productos.
Estas definiciones podrían incentivar la llegada de nuevas inversiones o la expansión de empresas que ya operan en México.
“Cuando tengamos reglas claras, veremos qué tipo de actividades llegan y qué oportunidades se abren”, comentó.
Industria
Los semiconductores no son una industria de volumen, sino estratégica, ya que determinan la capacidad tecnológica de los países.
Actualmente, México tiene menos de 1 por ciento de participación en la cadena global, aunque lidera en América Latina.
“Es una industria que te sienta en la mesa de los países que definen el futuro tecnológico”, afirmó.
En los próximos cinco años, el plan del sector prevé fortalecer capacidades en diseño, así como en procesos de ensamble y prueba, además de atraer nuevas inversiones de empresas globales que ya tienen presencia en el país.
La idea no sólo es atraer empresas, sino que las que ya están crezcan y traigan más procesos.









