El punto de quiebre en muchas organizaciones no está en la falta de estrategia, sino en su ejecución. Bajo esa premisa, el consultor Melchor Iván Angulo ha construido un modelo que se aleja de la consultoría tradicional para enfocarse en la operación cotidiana de las empresas. Su trayectoria tiene un enfoque centrado en productividad, eficiencia y seguimiento en tiempo real.
En ese proceso identificó un patrón recurrente: las organizaciones logran diseñar planes robustos, pero enfrentan dificultades al llevarlos a la práctica en entornos operativos complejos y cambiantes.
“Puedes tener un plan muy bien estructurado, pero en la operación diaria surgen imprevistos, urgencias y tareas que desplazan la ejecución estratégica. Ahí es donde se pierde el rumbo”.
Su propuesta se centra en un acompañamiento directo, al que denomina modelo de “consultor-copiloto”, que interviene en la ejecución para corregir desviaciones y asegurar resultados. Este esquema se estructura en cuatro divisiones: copiloto estratégico, enfocado en alinear decisiones con objetivos; copiloto operativo, orientado a mejorar la eficiencia diaria; copiloto de gobierno corporativo, para ordenar estructuras organizacionales; y copiloto de rendición de cuentas, que establece mecanismos claros de seguimiento y cumplimiento.
En ese proceso, uno de los conceptos que identifica es la “obesidad operativa”, un fenómeno que describe la acumulación de procesos, reuniones, canales de comunicación y tareas que no generan valor. Esta condición, señala, reduce la agilidad de las empresas y dificulta la toma de decisiones.
El enfoque de Melchor Iván Angulo busca revertir estos problemas mediante la integración tecnológica y la simplificación de procesos, con el objetivo de maximizar el uso del tiempo y del capital humano.









