La belleza del desierto sudcaliforniano convive con un desafío ineludible: la escasez de agua. En una región cuya vocación económica es, indudablemente, el turismo, este escenario plantea la necesidad de asegurar un acceso sostenible al recurso hídrico, con la iniciativa privada como actor estratégico para encabezar soluciones.
El turismo es motor central de la economía local, al concentrar el 71.5% de las actividades terciarias y aportar a un Producto Interno Bruto (PIB) superior a los 235 mil millones de pesos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, el Atlas de Riesgo Hídrico de Aqueduct señala a Baja California Sur entre los territorios con mayor nivel de estrés hídrico en el país. Esta condición ha detonado investigaciones, proyectos y debates que buscan responder a una preocupación creciente de la población: garantizar su acceso al agua en el futuro.
Lejos de ser un obstáculo, esta convergencia entre presión hídrica y vocación turística puede convertirse en una oportunidad para replantear estrategias. La creación de políticas públicas específicas, infraestructura moderna y esquemas de colaboración multisectorial son piezas clave para avanzar. Con herramientas financieras y tecnológicas, la iniciativa privada tiene la posibilidad, y la responsabilidad, de liderar un modelo de gestión inteligente del agua que asegure tanto la continuidad del turismo como el bienestar de la sociedad sudcaliforniana.
Bajo este panorama, se presentan algunas iniciativas que impulsan hoteles e industria turística para ahorrar y limitar el impacto del consumo de agua en Baja California Sur.
Reuso por plantas de aguas residuales
Los avances en la tecnología de tratamiento de aguas residuales han abierto nuevas posibilidades en el reuso del recurso hídrico. Al disminuir el costo de esta tecnología, ha fomentado que más desarrollos turísticos instalen y operen sus propias plantas de aguas residuales.
Según datos de la Asociación de Hoteles de Los Cabos, alrededor de un 60% de los desarrollos turísticos cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales operando. Esto les ha permitido reutilizar más del 50% del agua usada en duchas, fregaderos y sanitarios en otros usos, desde el riego de áreas verdes hasta el enfriamiento de sistemas de refrigeración.
Además de minimizar los impactos al medio ambiente, al reducir el consumo de agua potable logran un ahorro en las finanzas de los negocios.
Operación de plantas desalinizadoras
Existen casos ejemplares en la operación de este tipo de tecnología de ósmosis inversa, como en el puerto de Pichilingue, en La Paz, Baja California Sur. Operado por la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur (API BCS), el organismo confirmó, durante la presentación del plan “Más Agua para La Paz”, que el 100% de sus necesidades hídricas son abastecidas por una planta desalinizadora que opera dentro de las instalaciones, lo que supone un enorme alivio a la capital sudcaliforniana.
Estos mismos sistemas desalinizadores, de menor calado, son utilizados por varios hoteles en Cabo San Lucas. Un caso de éxito es el Grand Velas Cabos: mediante una planta de ósmosis inversa de desalinización, este hotel ha logrado un 100% de abastecimiento sin depender del sistema municipal.
Producción de agua potable por cruceros
Las embarcaciones de las principales empresas navieras, como Carnival Cruise Line y Royal Caribbean, producen con tecnología a bordo más del 90% del agua dulce que consumen. Evaporadores y tecnología de ósmosis inversa permiten que las embarcaciones reduzcan al mínimo su dependencia de abasto en los destinos de arribo.
Apoyados del calor generado por los motores, los principales buques turísticos que arriban a Baja California Sur suelen usar hasta dos evaporadores de tres o cuatro etapas, con los que logran obtener líquido con un nivel de pureza de 10 ppm, considerado seguro para todo tipo de uso, incluso para el consumo humano. A su vez, cuentan con tecnología de ósmosis inversa que mediante bombas de alta presión y filtros son capaces de potabilizar hasta 15 metros cúbicos de agua por hora. Esto permite a las navieras aumentar su autonomía hídrica, minimizando el abastecimiento en Cabo San Lucas y La Paz.
Estas son algunas medidas en que hoteles e industria turística buscan disminuir su demanda de recurso hídrico en Baja California Sur. Cada municipio tiene su realidad y cada uno debe delinear el camino con políticas públicas que permitan a los actores participar activamente desde sus posibilidades. Baja California Sur, por la belleza de su paisaje y su gente, tiene la oportunidad de convertir un reto en oportunidad: hacer del turismo un engranaje fundamental de la protección del agua, que garantice un acceso a población e industria por generaciones: su existencia dependerá de ello.









