Francisco Ramos es ingeniero agrónomo y creador de Paki, una marca que se dedica a la producción y comercialización de productos agrícolas provenientes del sur de México. Su trabajo se desarrolla principalmente entre la Sierra Norte de Puebla y la ciudad de Tijuana, donde distribuye vainilla, miel, canela, pimienta, cacao y otros derivados agrícolas. Sus terrenos se localizan en la región del Totonacapan, en el área que comprende Cuetzalan, Papantla y comunidades cercanas a Xuitlán y Hueytamalco.
El proyecto inició como una forma de diversificar ingresos. Además de la comercialización, Ramos ofrece asesorías agrícolas y participa de manera directa en actividades de campo. A partir de esta experiencia, identificó una demanda constante en el norte del país por insumos agrícolas utilizados en gastronomía y procesos artesanales. Con apoyo de su familia, comenzó a enviar productos desde Puebla hacia Baja California, estableciendo un esquema de trabajo dividido entre producción, logística y venta.
La vainilla es el eje principal de su oferta. Se produce mediante polinización manual y se clasifica según criterios de calidad definidos dentro de una cooperativa local. Las vainas que no cumplen estándares comerciales se destinan a derivados como extractos. Este mismo esquema se aplica al resto de los productos, donde el volumen se mantiene acotado y la comercialización se hace de forma directa, sin intermediarios.
En el caso de la miel, Paki trabaja con distintos tipos según floración y especie de abeja. Maneja miel de mezquite, miel de cítricos y miel virgen proveniente de abejas nativas como la scaptotrigona mexicana. Cada cosecha se realiza una vez por año, respetando los ciclos naturales de las colmenas. La producción no supera las capacidades de manejo del apiario, que se mantiene por debajo de las cien colmenas.



La comercialización se realiza principalmente en Tijuana y otras ciudades del norte como Mexicali y Tecate. Los canales de venta incluyen ecotiendas, cafeterías y mercados locales. Parte del posicionamiento se ha construido mediante relaciones directas con consumidores y negocios que utilizan los productos como insumos, por ejemplo, en bebidas, postres y jarabes. El crecimiento del proyecto ha sido gradual y limitado por la capacidad de producción y el tiempo disponible entre el trabajo de campo y la distribución.
Uno de los principales retos identificados es la credibilidad del producto, especialmente en el caso de la miel. Ramos señala que existe desinformación sobre sus características físicas y procesos naturales, como la cristalización. Para atender esto, realiza catas comparativas y explica el origen, la floración y las propiedades de cada tipo de miel, permitiendo que el consumidor identifique diferencias entre productos.
En cuanto a riesgos productivos, menciona la pérdida de hábitat, el cambio de uso de suelo y el uso de agroquímicos como factores que afectan a las abejas. Estos elementos inciden directamente en la productividad apícola. Desde su experiencia como agrónomo, considera que la conservación de flora nativa y la información al consumidor son parte del manejo agrícola actual.
Por ahora, el proyecto se mantiene enfocado en el mercado nacional. Aunque ha recibido propuestas para certificar y exportar, Ramos ha optado por consolidar primero la colocación local y regional, manteniendo control sobre los procesos productivos y comerciales.
- Comercializa vainilla, miel y especias desde el Totonacapan a BC.
- Opera con producción familiar y redes locales de consumo.
- Prioriza mercado nacional y venta directa sin certificaciones externas.









