El Día del Amor y la Amistad es, desde hace años, más que una fecha en el calendario social: se ha consolidado como un impulsor económico de peso para el sector comercio y servicios en México. Para 2026, la Concanaco-Servytur proyecta una derrama de 36 200 millones de pesos, superando con amplitud los niveles observados en 2024.
Este crecimiento, cercano a un 11.4 % interanual, no solo refleja una mayor disposición de gasto por parte de los consumidores, sino que también pone de relieve una transformación en los patrones de consumo: los mexicanos optan cada vez más por experiencias significativas como cenas, salidas culturales o estancias en hoteles en lugar de limitarse a la compra tradicional de regalos.
De acuerdo con el organismo empresarial, el gasto promedio por persona para esta fecha alcanzará alrededor de 1 100 pesos, con un rango estimado entre 550 y 1 650 pesos, dependiendo del perfil de consumo.
Entre los sectores que más se beneficiarán destacan los restaurantes, cines, teatros, tiendas de ropa y accesorios, así como el sector hotelero, que prevé una ocupación de aproximadamente 85 % en sus habitaciones alrededor del 14 de febrero.
Este dinamismo tiene también un componente urbano y social: en ciudades como la Ciudad de México, la diversificación de la oferta desde propuestas gastronómicas especializadas hasta experiencias temáticas para redes sociales ha permitido a comercios y servicios adaptarse rápidamente a las preferencias de un mercado joven y exigente.
Sin embargo, la Concanaco-Servytur subraya que el consumo responsable y planeado es esencial; invita a los compradores a priorizar el comercio local y a realizar compras informadas, sin caer en gastos impulsivos o endeudamientos innecesarios. La recomendación incluye siempre verificar los derechos del consumidor y acudir a establecimientos formales.
En un contexto económico donde diversos sectores buscan reactivar su actividad tras periodos de incertidumbre, esta celebración representa una ventana de oportunidad clave para millones de micro, pequeñas y medianas empresas alrededor de todo el país. El reto está en transformar este impulso temporal en estrategias de crecimiento sostenido que fortalezcan no solo las ventas de temporada, sino también la resiliencia y competitividad del mercado mexicano.









