Grupo Fetasa atraviesa una etapa de consolidación operativa impulsada por su planta industrial en Culiacán, eje de la estrategia que sostiene su presencia en Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Culiacán, Mazatlán (sin sucursal, pero con operación relevante), Guadalajara y Querétaro, además de envíos hacia diversas regiones del país y exportaciones a Estados Unidos y Centroamérica. Aunque la empresa mantiene más de 100 años de trayectoria, su enfoque actual se centra en atender la demanda regional y reforzar la capacidad logística que le permite abastecer proyectos industriales, comerciales y residenciales.
El crecimiento de la planta industrial se ha convertido en su principal motor: produce hasta 700 toneladas mensuales de soluciones metálicas que incluyen tinas atuneras, para el mayor productor atunero de Latinoamérica, polines a la medida, postes de alumbrado público, lámina para techo y componentes para invernaderos, además de piezas especiales para distintos sectores. Este músculo productivo complementa su red de tiendas, donde comercializa acero, fierro, ferretería y materiales para todas las etapas de obra, desde cimientos y obra gris hasta acabados y pintura.
“Abarcamos desde el primer hoyo de la construcción hasta el último detalle de la vivienda. Tenemos capacidad para crear prácticamente cualquier idea; por eso decimos: Fetasa, tu idea lo crea”, resume Arturo Quintana Murillo, director de Operaciones de Grupo Fetasa.
El crecimiento ha exigido maquinaria especializada, soldadura de alto desempeño y un modelo de formación interna donde los trabajadores más experimentados enseñan el oficio a nuevas generaciones.
Arturo Quintana señala que, pese a la desaceleración del sector construcción en México y a los retos económicos que han impactado a Sinaloa y otras zonas del país, la empresa ha optado por responder con ajustes y diversificación geográfica.
“Sí hemos cerrado sucursales y hecho reestructuras, pero seguimos apostando por nuevos mercados y manteniendo operaciones fuertes en ciudades como Mazatlán”.
El avance de la planta industrial ha funcionado como amortiguador en momentos de volatilidad, permitiendo abastecer tiendas propias y otras sucursales con productos fabricados en casa, como lámina para techumbre y estructuras personalizadas.
La competitividad, afirma el gerente operativo, descansa en cuatro pilares: confianza construida durante cien años, presencia directa de la familia en la atención a clientes, logística robusta y la capacidad de producir internamente soluciones especializadas.
“Cuando alguien quiere hacer una obra grande, busca a un miembro de la familia porque sabe que su inversión está segura; y si el proyecto requiere algo único, la planta industrial lo puede fabricar”, explica.
Su flexibilidad también ha permitido exportar piezas hacia Estados Unidos y abrir oportunidades en nuevos mercados con clientes de sectores como el atunero y el inmobiliario.
Pero la estrategia de la compañía no solo se construye con soldadura y acero, pues desde hace tres años, Fetasa impulsa el Medio Maratón Fetasa, un proyecto para fortalecer su rol social y promover el deporte en Culiacán. La historia detrás del evento inició con una decisión personal de Arturo Quintana, quien transformó su relación con el ejercicio tras perder peso y descubrir un nuevo sentido en la actividad física.
Mientras el entorno económico exige cautela, Fetasa concentra sus esfuerzos en eficiencia, continuidad y adaptación. La empresa proyecta avanzar en certificaciones como ISO 9001 para fortalecer procesos industriales y mantener la competitividad de su planta.
“Ahorita lo primero es mantenernos firmes y seguir construyendo sobre estos 100 años de operación; estamos reacomodándonos para volver a los niveles que teníamos y para seguir creciendo”, finaliza Quintana Murillo.
- Fetasa celebra más de 100 años de trayectoria.
- La empresa mantiene presencia en Tijuana, Mexicali,
- Hermosillo, Culiacán, Mazatlán, Guadalajara y Querétaro.
- Su capacidad de producción asciende ha 700 toneladas mensuales de soluciones metálicas.











