Dos hermanas originarias de Huatabampo, Sonora, decidieron abrirse camino con un concepto que va más allá de vender una bebida, buscan contar historias, educar al consumidor y rendir homenaje a las raíces del café mexicano.
Paloma y Alondra Díaz Montaño, fundadoras de Dos Raíces, son ejemplo de liderazgo, perseverancia y visión empresarial en un mercado que demanda innovación constante.
Ambas profesionistas, una con formación en Negocios Internacionales y la otra en Contabilidad y Finanzas, comparten no solo lazos familiares, sino también una pasión profunda por el buen café.
“Identificamos que en Hermosillo hacía falta una propuesta que enalteciera el café de especialidad, a partir de esa observación, nació la chispa que más tarde se convertiría en Dos Raíces, un emprendimiento que conjuga experiencia sensorial, respeto al productor y educación al cliente”, comentan.

Lo que distingue a Dos Raíces dentro del sector va más allá de la calidad de sus productos. Su modelo de negocio no se centra únicamente en servir una taza, ofrecen al cliente una experiencia completa que comienza en la finca y termina en su paladar.
“No solo vendemos un producto, contamos su origen”, explican.
Esta visión se potencia con su labor como casa tostadora, lo que les permite tener control sobre el proceso de transformación del café y garantizar una experiencia auténtica. Una de las claves del éxito de Dos Raíces ha sido construir un equipo que comparta visión y valores.
Las metas de Dos Raíces son ambiciosas pero firmes. En el mediano plazo, las emprendedoras buscan consolidarse como una marca referente, expandiendo su presencia tanto a nivel local como en canales digitales y B2B. Además, planean escalar su oferta con nuevos productos y diversificar líneas de negocio, sin perder la esencia que las ha distinguido desde el inicio.











