En el mapa empresarial de Hermosillo, hay negocios que nacen de planes y hay otros que nacen de necesidad, intuición y puro instinto. La historia de José Ángel Figueroa Castillo, fundador de JAF Carnicería, pertenece a esta última, una mezcla de resiliencia, visión y una lección heredada frente al asador familiar.
El supersito que no iba a ser carnicería
JAF nació en julio de 2019 como un local de 35 m² que vendía desde jabón hasta pierna de pollo. El objetivo era simple, surtir de carne al negocio de tacos de su padre y sobrevivir a los gigantes del retail que lo rodeaban. Pero entonces llegó la pandemia, y el negocio como su dueño se vio obligado a reinventarse.
Mientras muchos cerraban, José Ángel tomó el volante de un Spark viejo, subió fotos caseras de cortes en Facebook y se puso a entregar a domicilio. Ahí encontró el verdadero punto de quiebre: los clientes no querían solo carne, querían cortes premium, empacados al vacío, listos para asar y sin salir de casa.
Y él decidió dárselos, aunque al principio respondiera con un “sí tengo” a productos que todavía no existían en su inventario. Entonces la demanda subió, los cortes se especializaron y JAF descubrió un mercado dispuesto a pagar más por calidad, trazabilidad y servicio.
Del baldío a las mesas más exclusivas
El boca en boca detonó algo más grande de lo que el empresario imaginó. Restaurantes como Mochomos, Calafate o Punto Cardinal empezaron a comprar sus cortes. Después vinieron los envíos nacionales. Luego artistas y empresarios. Al final, la agenda de catering privado con nombre propio: Solo JAF Experience, un servicio donde se vende una experiencia gastronómica completa.
Hoy JAF es más que una carnicería, es una marca que abastece restaurantes, atiende eventos privados y opera ya varias sucursales.
El crecimiento vino acompañado de una sociedad clave con Gilberto “Tito” Salazar Escalante, quien ayudó a profesionalizar la operación para convertir una carnicería de barrio en una marca premium con visión internacional.
“Yo siempre quise ser cocinero, pero antes que todo soy hijo de un taquero. JAF es eso: la mezcla entre lo que aprendí en la universidad y lo que aprendí viendo a mi papá asar carne con una pala”.










