El sector manufacturero continúa siendo el principal soporte de la economía mexicana; sin embargo, enfrenta señales persistentes de debilidad interna que podrían limitar su capacidad de crecimiento en el mediano plazo.
De acuerdo con un análisis elaborado por Carlos Maldonado, Product Marketing Manager en CIAL Dun & Bradstreet y publicado por México Industry, en 2024, la manufactura aportó 19.8 por ciento del PIB nacional y registró ventas por 11.02 billones de pesos, cifra que la coloca por encima del comercio total.
No obstante, el desempeño reciente del sector muestra una trayectoria de bajo dinamismo. En agosto de 2025, la producción física manufacturera registró una caída anual de 1.7 por ciento, acumulando tres meses consecutivos a la baja.
En el periodo enero–agosto, el volumen retrocedió 0.2 por ciento anual, lo que refleja prácticamente dos años de estancamiento.
“El peso actual de la manufactura en la economía es incuestionable, pero las cifras revelan un problema estructural que no puede ignorarse: el sector no está logrando expandirse internamente al ritmo que requiere el país”, explicó.
Tendencia
En los diez trimestres más recientes, la manufactura ha crecido por debajo del promedio nacional, evidenciando un rezago que limita su capacidad de expansión.
Esta tendencia coincide con los datos del INEGI, que muestran que en octubre de 2025 la actividad económica nacional no presentó variación anual, mientras que las actividades secundarias -donde se concentra la manufactura- registraron una contracción de 2.1 por ciento.
“La debilidad del sector manufacturero no es un fenómeno aislado; forma parte de un proceso más amplio de desaceleración económica”, señaló.
Relevancia
A pesar de este entorno interno, la manufactura ha mantenido su relevancia gracias al mercado externo. Se estima que en 2025 las exportaciones manufactureras alcanzaron un máximo histórico de 582,000 millones de dólares, equivalentes al 91 por ciento del total nacional, con un crecimiento anual de 5.6 por ciento.
En este contexto, México se consolidó como el principal proveedor de mercancías hacia Estados Unidos, incluso en un escenario de presiones arancelarias.
“El dinamismo exportador ha sostenido al sector y ha permitido que México conserve una posición estratégica en el comercio con Estados Unidos, pero este impulso contrasta con un mercado interno debilitado que no logra generar un crecimiento sostenido”, enfatizó.
El financiamiento también refleja esta fragilidad. Para 2025, el crédito bancario al sector manufacturero crecería apenas 1.9 por ciento real, nivel que aún se mantiene 16 por ciento por debajo del registrado en 2020.
Si bien la cartera vencida se ubica en un nivel bajo de 1.3 por ciento, este indicador no se ha traducido en una mayor inversión productiva.
A ello se suma la concentración productiva. Los sectores de equipo de transporte y alimentos concentran más de 44 por ciento de la producción manufacturera. En particular, el segmento de equipo de transporte registró en 2025 una contracción anual de 3.4 por ciento, la primera desde la crisis de 2020.
Ante este panorama, la manufactura mexicana enfrenta un dilema: mientras las exportaciones sostienen su papel como motor externo, el mercado interno muestra señales de agotamiento.
“El riesgo de estancamiento no es coyuntural. Se requieren políticas que fortalezcan el crédito, diversifiquen la estructura productiva y estimulen la demanda interna, si se busca preservar el peso de la manufactura en la economía nacional”, puntualizó.










