La transformación digital ha redefinido la manera de trabajar y, con ello, ha colocado a la salud visual como un factor crítico para el desempeño y la productividad en las empresas. En 2025, Salud Digna realizó 3.3 millones de exámenes de la vista en sus 240 clínicas en México, revelando que más del 59% de las personas presenta algún error de refracción, como miopía, hipermetropía o astigmatismo.
Los datos muestran patrones claros: la miopía es más frecuente en personas de 20 a 29 años, el grupo más expuesto al uso intensivo de pantallas; mientras que la hipermetropía predomina en adultos de 60 a 69 años. Estas alteraciones visuales impactan directamente en la concentración, la eficiencia y la seguridad dentro de los entornos laborales.
A nivel global, el impacto es contundente. De acuerdo con el Vision Impact Institute, los problemas de visión no corregidos generan una pérdida de 272 mil millones de dólares al año en productividad. Por su parte, el informe Eye Health and the World of Work, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), señala que 13 millones de personas padecen deficiencias visuales relacionadas con el trabajo y que más del 90 % de estos casos pueden prevenirse o tratarse mediante intervenciones accesibles.
Cansancio ocular digital, una condición cada vez más común
La digitalización ha intensificado la exposición a pantallas de visualización de datos. Según el European Working Conditions Telephone Survey, más del 80% de la población trabajadora utiliza dispositivos digitales durante su jornada laboral, y casi el 70% lo hace de forma constante. Esta realidad ha incrementado los casos de cansancio ocular digital, una condición asociada a la disminución del parpadeo, resequedad ocular y fatiga visual.
Además, de acuerdo con la Academia Americana de Oftalmología, la exposición prolongada a la luz azul emitida por computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes puede alterar el ritmo circadiano, afectando la calidad del sueño y, en consecuencia, el rendimiento laboral. En este contexto, los lentes con filtro azul se consolidan como una solución eficaz: ayudan a reducir la fatiga visual, mejoran el descanso y contribuyen a proteger la salud ocular de quienes trabajan frente a pantallas.
Lentes con filtro azul y salud visual en las empresas
Invertir en la salud visual no solo mejora la calidad de vida; también es una decisión rentable para las empresas. A través de Salud Digna Empresas, las organizaciones pueden acceder a exámenes de la vista sin costo, atención directa en el centro de trabajo, lentes con tratamientos especializados certificados por la ISO 9001, precios preferenciales y cobertura nacional.
Además, brinda una atención personalizada a través de un ejecutivo de cuenta, quien acompaña el proceso de planeación, ejecución y seguimiento de los estudios para sus colaboradores. Este acompañamiento inicia desde el primer contacto en mesadecontrol@salud-digna.org.
Promover la salud visual como una prioridad empresarial es apostar por equipos más sanos, productivos y comprometidos. Con Salud Digna Empresas, cuidar la visión de sus colaboradores es una inversión que se refleja en mejores resultados para tu negocio.









