Pese a que el sector agrícola es uno de los pilares de la economía y la seguridad alimentaria a nivel mundial, también es una de las actividades productivas más riesgosas: al menos 170 mil trabajadores agrícolas mueren cada año en el lugar de trabajo, el doble del riesgo de mortalidad que enfrentan empleados de otros sectores, de acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
A esta cifra se suman millones de trabajadores que resultan gravemente lesionados por accidentes con maquinaria agrícola o por intoxicaciones derivadas del uso de pesticidas y otros agroquímicos, particularmente organofosforados, cuyo impacto en la salud puede ser silencioso y progresivo.
Riesgos laborales en el campo mexicano
En México, las cifras reflejan un panorama similar. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social muestran que en los últimos cinco años se han registrado 63 mil 889 riesgos de trabajo en personas dedicadas a la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y caza. Siendo la agricultura la actividad con mayor incidencia, al concentrar el 64.54 % de los casos.
La ganadería representa 28.79 % de los riesgos laborales, mientras que la silvicultura, pesca y caza concentran el 6.67 % restante. Estas cifras evidencian la necesidad de reforzar la prevención y el cuidado de la salud de los agricultores.
Exposición a pesticidas: un riesgo que puede medirse
Uno de los principales peligros para los trabajadores del campo es la exposición constante a agroquímicos, especialmente organofosforados, utilizados para el control de plagas. Estos compuestos pueden afectar el sistema nervioso y provocar síntomas que van desde mareos y fatiga hasta afectaciones graves si no se detectan a tiempo.
Ante este escenario, el estudio clínico de Colinesterasas se convierte en una herramienta clave, ya que permite identificar si una persona presenta niveles elevados de exposición a pesticidas, incluso antes de que aparezcan síntomas visibles. Su aplicación periódica ayuda a tomar decisiones oportunas para proteger la salud del colaborador y prevenir complicaciones mayores.


Prevención que fortalece a las empresas
El seguimiento médico mediante estudios de laboratorio y de imagen no solo protege a los trabajadores, también beneficia directamente a las empresas agrícolas. Detectar a tiempo posibles afectaciones reduce enfermedades, ausentismo e incapacidades, lo que se traduce en una operación más eficiente y sostenible.
Además, los trabajadores del campo están expuestos a otros riesgos, como el contacto con animales o insectos que pueden transmitir enfermedades. Un programa integral de salud ocupacional permite atender estos factores de manera preventiva y responsable.
Salud Digna Empresas: aliados de la salud en el campo
En este contexto, Salud Digna, a través de su línea para Empresas, ofrece soluciones integrales para el sector agrícola a nivel nacional. Con una amplia experiencia, brinda estudios de laboratorio especializados y servicios de imagen, adaptados a las necesidades de cada empresa.
Además, brinda una atención personalizada a través de un ejecutivo de cuenta, quien acompaña el proceso de planeación, ejecución y seguimiento de los estudios para sus colaboradores, con cobertura en todo el país. Este acompañamiento inicia desde el primer contacto en mesadecontrol@salud-digna.org.
Invertir en la salud de quienes trabajan la tierra no solo es una responsabilidad social, es una decisión estratégica. Cuidar al colaborador fortalece al campo, mejora el desempeño operativo y posiciona a las empresas agrícolas como organizaciones comprometidas con el bienestar y el futuro de México.










