Las cinco universidades públicas que concentran la mayor matrícula de Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa y Sonora, presentaron en el Summit 2025 “Navegando Rutas Alternas” de Foro Mar de Cortés, una serie de proyectos para fortalecer la investigación básica y aplicada, así como la educación orientada a la sostenibilidad en la región.
Rectores y rectoras de las principales casas de estudios en el noroeste mexicano reconocieron que el financiamiento federal para la educación superior se reduce cada año, pero que, aun así, están empujando proyectos que tienen impacto real en su entorno y que no solo son académicos, sino soluciones con efectos directos en nutrición, salud, industria y biodiversidad.
Las apuestas incluyen diseñar estrategias científicas y técnicas para que empresas y gobiernos puedan tomar decisiones con sustento.
BC, BCS y Nayarit
La Universidad Autónoma de Baja California ha consolidado una trayectoria de más de tres décadas en investigación acuícola y salud pública. Su trabajo ha permitido reproducir totoaba en cautiverio y liberar más de 200 mil crías en el Alto Golfo de California, contribuyendo a la conservación de esta especie emblemática.
Además, la institución desarrolló un algoritmo basado en inteligencia artificial capaz de detectar tuberculosis a partir de placas de tórax, hoy utilizado por la Secretaría de Salud estatal.
“Ya contamos con una unidad de biotecnología en Acuacultura con la capacidad de producir un millón de alevines de totoaba anualmente”, destacó Luis Enrique Palafox Maestre, Rector de la UABC.
Por su parte, la Universidad Autónoma de Baja California Sur se ha consolidado como un verdadero laboratorio natural de sustentabilidad, donde las condiciones extremas, sequía prolongada y limitada conexión eléctrica, han impulsado una educación enfocada en la conservación y el aprovechamiento responsable de los recursos.
Entre sus proyectos más destacados se encuentra la construcción de lombricarios para generar insumos agrícolas, una iniciativa desarrollada en alianza con la sociedad civil y el sector empresarial.
“La Universidad ha buscado redireccionar todas sus carreras hacia la conservación y la sustentabilidad”, señaló Dante Salgado González, Rector de la UABCS.
En Nayarit, la Universidad Autónoma elaboró el Programa Estatal de Ordenamiento Ecológico y Territorial, un instrumento científico que brinda certeza a proyectos de inversión al permitir medir sus riesgos ambientales y sociales.
Esta herramienta, explicó la rectora Norma Liliana Galván Meza, garantiza un uso racional del territorio, promueve la sostenibilidad de los recursos y ofrece las bases técnicas que las empresas necesitan para invertir con responsabilidad y seguridad ambiental.
“Hicimos el programa estatal de ordenamiento territorial y el programa estatal de ordenamiento ecológico territorial del estado de Nayarit; no sólo son documentos, son certezas, son garantías que sus propias empresas necesitan para poder tener el sustento necesario, el sustento científico para que sus inversiones tengan esas bases sólidas y ampliamente definidas”, resaltó.



Sinaloa y Sonora
En Sinaloa, la Universidad Autónoma de Sinaloa desarrolla proyectos que fortalecen la seguridad alimentaria y la salud pública. Sus líneas de investigación abarcan desde la mejora del valor nutricional de alimentos básicos, como tortillas con amaranto o garbanzo, hasta el desarrollo de vacunas experimentales contra el dengue y bacteriófagos para potabilizar agua. Además, sus aportes científicos permitieron reabrir, tras 80 años, la exportación de pimiento mexicano a Japón.
“Hay grupos de investigadores que están generando líneas de investigación en vacunas, terapias con bacteriófagos y purificación de agua”, explicó Marcela de Jesús Vergara Jiménez, directora de Posgrado de la UAS, en representación del rector Jesús Madueña Molina.
En Sonora, la Universidad de Sonora ha demostrado cómo la investigación básica y aplicada puede traducirse en políticas públicas efectivas y en desarrollo económico sostenible.
Durante la pandemia de Covid-19, un equipo multidisciplinario de matemáticos, biólogos y especialistas en ciencia de datos desarrolló un software capaz de modelar contagios y predecir su impacto en el ámbito laboral, lo que permitió implementar estrategias más precisas para la reapertura de actividades productivas.
“La ciencia nos ayudó a tomar decisiones informadas y proteger tanto la salud como la economía del estado”, señaló Dena María Jesús Camarena Gómez, Rectora de la Universidad de Sonora.
Los proyectos de las cinco principales universidades públicas de la Región de Mar de Cortés no solo son académicos, sino son soluciones con efectos directos en nutrición, salud, industria y la biodiversidad.
Los rectores coincidieron que la clave es acelerar la conexión con sectores productivos y gobiernos para que la ciencia no quede únicamente en publicaciones académicas y se pueda utilizar para prevenir riesgos, abrir mercados, innovar y construir bienestar en la región.










