El futuro de la conservación de ecosistemas marinos que se plantea a través del concepto de Áreas de Prosperidad Marina pasa por alinear la restauración ecológica y social con inversiones sostenibles, en un proceso que debe surgir desde las comunidades costeras, destacaron expertos durante su participación en el Summit 2025 de Foro Mar de Cortés.
El panel “Áreas de Prosperidad Marina. Replicando las Mejores Experiencias” reunió a Octavio Aburto Oropeza, investigador del Instituto Scripps de Oceanografía; Lara Mouftier, del Foro Económico Mundial y Marina Robles García, Subsecretaria de Política Ambiental y Recursos Naturales de la Semarnat.
“La prosperidad se puede lograr si se alinean tres procesos: la restauración ecológica, la restauración del bienestar social, porque necesitamos que las comunidades tengan oportunidades, y el financiamiento, porque sin dinero no podemos hacer ninguno de estos procesos. Si esos tres procesos no caminan al mismo tiempo, no vamos a poder lograr la prosperidad”, explicó Octavio Aburto.
El investigador subrayó que en 30 años haciendo fotografía subacuática en el Mar de Cortés ha visto tanto ecosistemas colapsados como ejemplos de esperanza. Tal es el caso de Cabo Pulmo, El Manglito y La Reforma, en Sinaloa.
En ellos, la prosperidad surgió cuando las comunidades tomaron el liderazgo de la restauración.
Las Áreas de Prosperidad Marina consisten en un cambio de enfoque en la conservación que implica un marco de trabajo colaborativo basado en la ciencia, la participación social y la inversión estructural.
Aliados
Desde una perspectiva internacional, Lara Mouftier enfatizó que el sector privado puede ser un aliado fundamental para detonar estos procesos, siempre que existan políticas públicas que reduzcan los riesgos de inversión y generen confianza.
“Eso va a beneficiar a las grandes empresas, pero también a las pequeñas y medianas empresas, lo cual va a favorecer el empleo y la prosperidad de las comunidades”, indicó.
Por su parte, Marina Robles García destacó que la fuerza de las Áreas de Prosperidad Marina radica en que surgen desde las propias comunidades.
“Me parece que la lógica de un trabajo en alianza entre distintos actores, con un esquema de participación de organización que emerja de las comunidades, es la gran oportunidad”, enfatizó.
Este enfoque ya se ha incorporado en la Política Nacional de Mares y Costas y en el Programa Nacional de Restauración Ambiental.
La funcionaria federal reconoció que el esquema tradicional de decretar áreas protegidas ya agotó su fuerza, por eso ahora es necesario que las comunidades participen, propongan y sean beneficiarias de la prosperidad.
Destacó además que México busca cumplir con la meta global de conservar el 30 por ciento de su territorio marino y terrestre para 2030, pero ese objetivo solo será alcanzable con una conservación inclusiva y participativa, donde los actores locales tengan voz y las inversiones respondan a sus necesidades.
El panel fue moderado por Rocío Abud Mirabent, Directora de Fundación Coppel y Responsabilidad Social de Grupo Coppel.














