Yesenia Pérez Martínez dirige su propia marca desde 2008, luego de haberse formado en administración y finanzas, y de cursar una maestría en negocios con especialidad en recursos humanos.
Su trayectoria incluye una acreditación nacional como consultora, proceso que describe como intenso y formativo, pero afirma que su verdadera escuela ha estado en el trabajo con personas.
“Me ha tocado ya colaborar con 118 empresas, y en todas he comprobado que más allá de certificaciones o distintivos, lo esencial es escucharlas, atenderlas y comprenderlas. Las personas son el centro de todo”, señala.
En su experiencia, la mayor parte de los conflictos dentro de las organizaciones no provienen de los procesos, sino de la forma en que se relacionan quienes las integran. Por ello, explica que su trabajo inicia siempre con un diagnóstico humano.
“Cuando me dicen: ‘tenemos un problema de integración’, ‘aquí no hay comunicación’, o ‘hay muchos dilemas y radiopasillos’, eso es lo que a mí me mueve. No genero magia, genero cómo sí puedan comprenderse y respetarse, dejando de lado las cuestiones personales para cumplir con su deber ser”, comparte.
Yesenia Pérez identifica que la comunicación es, a menudo, el punto más frágil de las empresas. No se trata solo de falta de información, sino de malas interpretaciones, suposiciones y silencios que erosionan la confianza interna.
“La verdad, en muchos equipos se vive como teléfono descompuesto: no se dicen las cosas, se sobreentienden, se malinterpretan. Y así se pierde el rumbo, se pierden los acuerdos y, sobre todo, se pierde la identidad del colaborador con la empresa”, explica.
A esto se suman los egos, que describe como un obstáculo persistente para construir equipos colaborativos.
Frente a estos desafíos, diseñó la metodología LIS, Liderazgo, Innovación y Sostenibilidad humana, registrada a nivel nacional. Se trata de un modelo que trabaja la claridad organizacional, responsabilidad individual y desarrollo del liderazgo. Su primera etapa se enfoca en trabajar con los responsables de área, pues considera que el cambio debe permear desde quienes sostienen la estructura operativa.
“Mientras un responsable de área no esté bien consigo mismo, es muy difícil que pueda lidiar, integrar o motivar a su equipo. Por eso empiezo por ellos: su bienestar, su claridad y su conciencia profesional son fundamentales para que todo lo demás funcione”, afirma.
La experta en capital humano sostiene que su trabajo exige abordar no solo lo operativo, sino también la dimensión emocional de los colaboradores. Ha encontrado que la falta de bienestar personal repercute directamente en la productividad y la convivencia interna. Por ello, su aproximación implica conversaciones directas, análisis de comportamientos y acompañamiento cercano. Su objetivo es que cada persona logre comprender su rol en el equipo y en la organización.
Su visión parte de una convicción personal: el cambio dentro de las empresas ocurre cuando las personas se vuelven más conscientes de sí mismas y de su impacto en los demás. En sus propias palabras, “hacer las cosas con entrega y con amor, nada puede salir mal”. Para Yesenia Pérez, el reto de las organizaciones no está únicamente en los procesos o las estructuras, sino en recuperar la dimensión humana como elemento central del trabajo.










