De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), el 67 por ciento de las 6.1 millones de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en México opera en la informalidad.
De acuerdo con el informe Economía formal e informal en cifras: México 2025, las mipymes representan el 99.8 por ciento de las unidades económicas, pero solo dos millones están constituidas formalmente.
Según informó El Economista, millones de negocios familiares sostienen la actividad cotidiana del país, pero enfrentan barreras para transitar a la formalidad.
Por ello, la solución debe ser práctica y gradual, basada en incentivos y simplificación, no en cargas que asfixien a quien emprende.
En México, de las 59.5 millones de personas ocupadas, el 44.6 por ciento trabaja bajo esquemas formales, mientras que el 55.4 por ciento lo hace fuera de ellos. En este contexto, las mipymes juegan un papel clave en el mercado laboral, ya que concentran el 70.7 por ciento de los puestos formales del país.
Pero en el caso del empleo informal, las mipymes generan el 96.7 por ciento de este tipo de ocupaciones, lo que las convierte en papel clave para el mercado laboral.
En tanto, durante el tercer trimestre de 2025, el Producto Interno Bruto ascendió a 25.4 billones de pesos el cual, el 52 por ciento fue contribución de las mipymes y el 48 por ciento por grandes empresas.
Relevancia
El papel de las microempresas es relevante en el país, debido a que representan el 94.3 por ciento de las mipymes; sin embargo, son las que más operan en la informalidad, con una representación del 75 por ciento.
Por ello, la Concanaco Servytur hace énfasis en que la formalización debe considerarse como un mecanismo de crecimiento y no como una barrera. En este sentido, propone los siguientes puntos para impulsar la formalidad:
- Simplificación y digitalización de trámites para reducir costos de cumplimiento y tiempo administrativo.
- Incentivos graduales de incorporación (con esquemas de transición) que permitan formalizarse sin poner en riesgo la operación de las empresas.
- Facilitación en el acceso al financiamiento, capacitación y herramientas de productividad, como la digitalización, gestión, contabilidad simplificada y cumplimiento, con la finalidad de que la formalidad se vea como competitividad.
- Certeza regulatoria y coordinación institucional para evitar duplicidades, inspecciones desarticuladas y cargas administrativas innecesarias.
- Rutas de formalización con beneficios tangibles: accesos a programas, compras, encadenamientos y apoyos productivos para negocios que den paso a la legalidad.
En este escenario, para que menos empresas sean informales, se requieren de incentivos que combinen la simplificación de trámites, acceso al financiamiento y capacitación empresarial.










