Salsa Bichi no nació en una planta industrial ni como un proyecto de laboratorio de mercado, surgió de una conversación entre amigos en el Centro Histórico del puerto y de la intuición compartida de crear una salsa que supiera a Mazatlán y que pudiera viajar más allá del malecón.
Luis Isaac Clemens Zamudio, chef, y Jorge Soberanes, enfocado en el desarrollo comercial, formalizaron la idea el 7 de noviembre de 2023. Durante meses realizaron pruebas hasta lograr un sabor que equilibrara intensidad y versatilidad. El registro de marca llegó un año después y en 2024 comenzó la comercialización formal.
“Cuando logramos obtener el registro de la marca empezamos a comercializar. Pasó un año de pruebas y ajustes hasta que estuvimos convencidos del resultado”, explica Luis Clemens.
El proyecto fue concebido como una marca con arraigo territorial y el nombre retoma una expresión popular mazatleca y el logotipo alude al Monumento al Pescador, conocido coloquialmente como “los monos bichis”. La intención era que el consumidor asociara de inmediato el producto con su origen. No solo vender una salsa, sino proyectar identidad.

La estrategia comercial también buscó romper una idea arraigada en el mercado sinaloense, que la salsa negra es exclusiva para mariscos.
“Queríamos que estuviera en todas las casas de la gente de Mazatlán, que fuera una salsa que va con todo”, señala Jorge Soberanes.
La marca comenzó a probarse con chilaquiles, huevos, botanas, cenadurías y hamburguesas, lo que amplió los puntos de venta y permitió entrar a negocios que no necesariamente tienen mariscos en su menú.
El diferencial técnico del producto radica en el balance de sabor, pues
“lo que logramos con Salsa Bichi fue que no opacara los alimentos; es picante, con notas dulces y ácidas, pero no invade el sabor del platillo”, detalla Luis Clemens.
Elaborada a base de chile de árbol, la salsa busca complementar sin saturar, una característica que facilitó su adopción en distintos formatos gastronómicos.
Actualmente la marca tiene presencia en Coahuila, Colima, Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y Querétaro, además de Moreno Valley y San Diego, California. Torreón se ha convertido en uno de sus mercados más activos fuera de Sinaloa, con niveles de venta similares a Mazatlán. La distribución se apoya en aliados que ya cuentan con red logística propia, lo que les permitió resolver uno de los principales retos para una empresa emergente.
“Buscamos siempre que el crecimiento sea orgánico; que la gente pruebe el producto, le guste y lo vuelva a pedir. Si eso pasa, sabemos que vamos por buen camino”, sostiene Jorge Soberanes.
Eventos como la Semana de la Moto en Mazatlán funcionaron como termómetro inicial. Ahí confirmaron que el producto no solo generaba curiosidad, sino repetición de compra. Desde entonces han replicado activaciones y colaboraciones, incluyendo acercamientos con restaurantes en California y próximas participaciones en eventos gastronómicos en Torreón. Paralelamente trabajan en certificaciones y regulaciones para entrar a cadenas de mayor escala y consolidar su presencia en el mercado estadounidense.
Para sus fundadores, la meta es que el nombre viaje con la ciudad, ya que están en un mercado donde las salsas regionales emblemáticas lograron trascender su origen, Salsa Bichi busca recorrer el mismo camino, no obstante, primero es consolidarse en casa y después expandirse con la misma identidad.
- Aunque es una salsa negra, Salsa Bichi ha logrado posicionarse en negocios de desayunos, cenadurías, hamburgueserías y botanas, bajo el concepto de “la salsa que va con todo”, ampliando su mercado más allá del segmento de mariscos.
- La marca ya tiene distribución en al menos siete estados de México (Coahuila, Colima, Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Querétaro y Sinaloa) y presencia internacional.









