Hablar de seguros suele remitir a escenarios que nadie desea vivir, como un accidente, una enfermedad, la interrupción de un negocio. Sin embargo, para Segupro, despacho de seguros y fianzas con sede en Culiacán, esa circunstancia crítica es precisamente donde se define el valor real del servicio.
La firma nació hace casi ocho años a partir de la necesidad de un grupo de empresarios que, al contratar estos servicios para sus propias actividades, decidió estructurar internamente la gestión de seguros y fianzas. Con el tiempo, esa solución “en casa” evolucionó hacia un proyecto profesional orientado al mercado en general.
Hoy, Segupro opera como un broker que intermedia entre clientes y aseguradoras, con presencia en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis y Tijuana, y con planes de expansión a una ciudad adicional en el corto plazo. Su propósito, de acuerdo con su director general, Alberto Rafael Valenzuela Angulo, se centra en la asesoría, eficiencia y el acompañamiento.
“El ADN de Segupro es principalmente la buena asesoría y el buen servicio al cliente. Darle al cliente final todas las opciones para que pueda encontrar aquí lo que realmente necesite para asegurarse de una manera correcta. Y hacemos lo que hacemos porque creemos que estar protegido te da la libertad de crecer”, explica.
Y subraya que el seguro no se trata de una póliza, sino de la protección del patrimonio y la estabilidad emocional de las personas. Más del 90% de los colaboradores iniciaron su trayectoria profesional dentro de Segupro y se han mantenido en la organización desde sus primeros años.

Alberto Rafael Valenzuela Angulo, director general de Segupro.

Iván Camacho Diarte, gerente operativo de Segupro.
“Nos hemos enfocado mucho en que los empleados estén contentos, que se sientan parte de la empresa y que disfruten lo que hacen. Porque si no disfrutan su trabajo, no pueden dar un buen servicio”, comenta Alberto Valenzuela.
La experiencia directa en la atención de siniestros, desde accidentes automovilísticos hasta enfermedades graves o fallecimientos, ha reforzado en el equipo la conciencia del impacto que tiene una cobertura bien estructurada.
Además de su relación con clientes finales, Segupro ha construido una red de colaboración con el propio sector asegurador. Iván Camacho Diarte, gerente operativo, destaca que la firma trabaja con más de 150 aliados comerciales, entre agentes y despachos especializados.
“Una parte de nuestro ADN también es ser una alianza en seguros y fianzas para nuestros clientes y para nuestros colegas aliados. No solamente trabajamos con clientes directos, sino que hacemos equipo con otros profesionales del gremio”, señala.
Iván Camacho explica que Segupro ha invertido de manera sostenida en sistemas operativos, un multicotizador y una app móvil propia que permite a los clientes consultar sus pólizas y reportar siniestros de forma inmediata.
Segupro atiende actualmente a más de 1,200 clientes entre individuales y empresariales, con un portafolio que incluye seguros patrimoniales, gastos médicos mayores, vida, autos, ciberseguridad y fianzas, respaldado por 22 aseguradoras y 10 afianzadoras. Durante 2024, la firma gestionó más de 200 siniestros, principalmente en autos y gastos médicos, acompañando a los clientes durante todo el proceso.
Alberto Valenzuela reconoce que muchas pymes perciben el seguro como un gasto prescindible en etapas tempranas, aunque considera que se trata de un enfoque riesgoso.
“Hay un malentendido en pensar que los seguros para pymes son muy caros. No lo son, siempre y cuando se contrate el producto adecuado para cada negocio”, explica.
Desde restaurantes y comercios hasta pequeños talleres, añade, existen coberturas diseñadas para proteger la operación en momentos críticos, cuando la continuidad del negocio está más expuesta.
Con esta base, Segupro se prepara para un 2026 enfocado en el crecimiento, con un plan que contempla fortalecer las ciudades donde ya opera, abrir una nueva plaza y duplicar su fuerza de ventas y sus alianzas comerciales. Para la dirección de la empresa, esta etapa es consecuencia de los años previos dedicados a estructurar procesos, tecnología y equipos.









