El viaje comienza en silencio. No hay grandes complejos ni filas interminables; hay desierto abierto, mar que se funde con dunas y caminos que llevan a sitios poco intervenidos. Desde esa premisa opera Ecoturismo al Noroeste, iniciativa fundada por el antropólogo Joaquín Barragán Rosas, quien ha enfocado su trabajo en mostrar una cara distinta de Sonora dentro del mapa turístico nacional. Para él, el estado no compite con los destinos tradicionales de sol y playa, sino que ofrece un contraste buscado por viajeros que desean explorar paisajes menos transitados.
“Primero sus paisajes naturales. La gente viene buscando algo completamente nuevo, está cansada de ir a los mismos lugares de siempre. Buscan espacios donde no haya muchas aglomeraciones y donde puedan disfrutar la naturaleza sin ruidos ajenos a la misma”, explica Joaquín Barragán.
Joaquín Barragán Rosas, doctor en Ciencias Sociales y director general de Ecoturismo al Noroeste
Entre los sitios que concentran mayor interés, menciona, son la Isla Tiburón, la más grande del país; las dunas de San Nicolás, donde el sandboarding gana terreno como actividad emergente; y la Reserva de la Biosfera El Pinacate, reconocida como patrimonio natural de la humanidad. En ese mosaico, el desierto y el mar conviven como una experiencia poco habitual en México.
Más allá del paisaje, el perfil del visitante también ha cambiado. Quienes llegan a Sonora no buscan únicamente aventura, gastronomía o cultura por separado, sino una combinación que les permita entender el territorio desde distintas capas.
“La gente que nos visita ya no quiere experiencias homologadas. Quieren vivir como un local, probar la carne asada, conocer la cultura sonorense, caminar por el desierto y al mismo tiempo entender la historia del lugar”, señala.
Destinos como Puerto Peñasco, el Desierto de Altar o la Sierra Alta forman parte de esa diversificación, aunque, en su opinión, requieren mayor posicionamiento estratégico. El reto no es únicamente desarrollar producto, sino sostenerlo.
“Puedes tener ideas fantásticas para un producto turístico, pero sin financiamiento es difícil llevarlas a cabo. Y si no hay promoción suficiente hacia el exterior, tampoco hay el flujo de visitantes necesario para consolidarlo”, advierte.
A ello se suma la conectividad aérea limitada, pues visitantes del sur del país tienen que hacer escalas largas para llegar a Sonora; además del costo de los vuelos, factores que influyen en la decisión de viaje.
En ese contexto, el turismo de nicho aparece como una oportunidad concreta, donde la observación de fauna,rutas del Mar de Cortés o experiencias de naturaleza inmersiva encuentran en Sonora un territorio propicio.
“Sonora es un destino para quien quiere naturaleza virgen y actividades que no se pueden hacer en cualquier lugar”, afirma el director de Ecoturismo al Noroeste.
Joaquín Barragán considera que la consolidación de Sonora como destino estratégico dependerá de una estrategia conjunta entre sector público y operadores locales, con promoción diferenciada y recursos suficientes para sostener el crecimiento.
“Sonora lo tiene todo, pero necesitamos una estrategia que resalte lo que nos hace distintos y que involucre a quienes llevamos años trabajando en el territorio”, concluye.
Ecoturismo al Noroeste fue pionero en abrir al público los viajes turísticos a Isla Tiburón en Sonora, siendo Joaquín Barragán quien inició formalmente la organización de recorridos abiertos a visitantes hacia la isla más grande de México.