Cada empresa enfrenta un mismo dilema: cómo lograr que su talento se quede y crezca dentro de la organización. ICAMI responde a esa pregunta desde una perspectiva distinta, el enfoque no está en la rotación, sino en buscar transformar el liderazgo.
La institución, con más de 40 años en Culiacán, trabaja bajo la convicción de que desarrollar personas es la vía más sólida para sostener equipos comprometidos y empresas duraderas.
Luis Ariel Encinas, director Comercial de ICAMI Región Noroeste, explica que los programas no se centran en enseñar teoría, sino en perfeccionar lo que los directivos ya saben.
“A ICAMI no viene gente que no sabe; ya sabe. Lo que necesita aprender es cómo ser más capaz con lo que sabe”, señala.
El recién aperturado programa de perfeccionamiento directivo, Power Skills Manager (PSM), en su sexta generación y con una duración aproximada de un año, está diseñado para generar cambios de comportamiento observables, pues son líderes que comunican con claridad, que saben delegar, que desarrollan a sus equipos.
“Nuestro propósito es que quienes participan cambien sus hábitos directivos, porque una competencia no se demuestra en lo que se dice, sino en lo que se hace. Alguien que sabe comunicar, se le nota; alguien que sabe delegar, se le ve. Ese cambio visible en la conducta es lo que buscamos”, añade.
Para ICAMI, mejorar el liderazgo impacta directamente en la permanencia del talento.
“Nosotros creemos, como muchos estudiosos, que las personas no renuncian a las empresas, renuncian a los jefes. Si hacemos mejores personas, hacemos mejores líderes, y si hay mejores líderes, el talento se queda. Un buen jefe genera ambientes de respeto, justicia, comunicación y crecimiento. Y cuando eso sucede, la gente trabaja más comprometida, más productiva y más leal. No es el salario el primer motivo por el que alguien se va, sino el entorno que su jefe construye. Por eso decimos: cambia al jefe, pero en el buen sentido; hazlo un mejor jefe y verás que la gente querrá quedarse con él”, señala Ariel Encinas.
Una parte esencial de la metodología de ICAMI está en su modelo de aprendizaje activo. No se basa en clases magistrales, sino en la participación y el análisis de casos. Por eso, quienes guían los programas no son maestros tradicionales, sino profesores, término que encierra una diferencia importante, porque
“un maestro enseña, pero un profesor genera aprendizaje. Nuestros profesores no vienen a dar fórmulas ni recetas. Son personas que viven la realidad empresarial, son directivos, empresarios o consultores que comparten su experiencia y promueven la reflexión entre los participantes”, explica Ariel Encinas.












