Durante casi tres décadas, el ferrocarril se ha consolidado como pieza clave en la movilidad de carga del país y ahora, frente al fenómeno del nearshoring, las empresas de trenes buscan convertirse en un aliado de la relocalización, con inversiones que podrían superar los 15,000 millones de dólares, ejercidas durante los últimos 27 años.
Para la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF), el gran reto de la industria está en aprovechar la coyuntura para migrar carga de las carreteras de los tráileres hacia los trenes.
Francisco Fabila, representante del sector, aseguró a El CEO que los trenes duplicaron la carga movilizada en las últimas tres décadas, al pasar de una participación de alrededor del 10 u 11 por ciento de las mercancías movilizadas, a cerca del 26 por ciento.
De acuerdo con la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), tan solo en 2024 el sistema movilizó 132.69 millones de toneladas, un incremento de 0.92 por ciento frente a 2023 -récord histórico para el sector- de los cuales, el 72.37 por ciento correspondió a comercio exterior.
“Tenemos poco más de 15,000 millones de dólares a lo largo del periodo de las concesiones a cargo de los ferrocarriles, en rejuvenecimiento y renovación de la infraestructura ferroviaria, y el cambio absoluto de las flotas de fuerza motriz (locomotora)”, indicó.
En 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) del transporte por ferrocarril registró un incremento del 5.43 por ciento en términos reales respecto al año anterior. Mientras que los servicios de carga generaron un ingreso total de 89,327.6 millones de pesos, según la ARTF.
Sector clave
Francisco Fabila explicó que les gusta ser considerados como “el ferrocarril de Norteamérica”, no solo porque hay una ruta que conecta los tres países, también porque para poder tener este intercambio comercial están obligados a mantener los mismos estándares de regulación. En este sentido, destacó que no se puede concebir un sector automotriz, por ejemplo, sin el ferrocarril. De hecho, las empresas antes de escoger un estado para instalar una planta, evalúan que exista una red ferroviaria.
Los datos de la ARTF arrojan que durante el año pasado, se transportaron 96.03 millones de toneladas de carga destinada al comercio exterior, representando el 72.37 por ciento del total movilizado en el Sistema Ferroviario Mexicano.
Además, se registraron 73.65 millones de toneladas (76.69 por ciento) como importaciones y 22.38 millones de toneladas como exportaciones.
“Tenemos como objetivo incrementar nuestro volumen captando esta carga que hoy se encuentra en las carreteras para poder migrarla al ferrocarril y continuar siendo el mejor aliado del nearshoring”, expuso.
Polos del Bienestar
En la actualidad hay otro factor clave para el sector: ímpetu del gobierno federal de promover el ferrocarril de pasajeros y los Polos del Bienestar, donde los ferrocarriles de carga juegan un papel fundamental.
“Creo que es un acierto determinar que los Polos del Bienestar tengan un servicio ferroviario, porque eso garantiza, en términos de conectividad, un acierto para incrementar sus posibilidades de éxito”, apuntó.
Los polos de desarrollo, como Topolobampo, en Sinaloa; Celaya, Morelia y Tula, así como el Corredor Interoceánico, fueron trazados con servicio ferroviario como condición para garantizar su conectividad y éxito.









