Hace poco más de una década, PGG Contadores inició como una firma pequeña con el propósito de construir relaciones de confianza a través del orden, la disciplina y el trabajo constante. Hoy, con 12 años de operación, una cartera diversa de clientes y un equipo de 19 colaboradores, el despacho ha crecido en tamaño y en la forma en que acompaña a las empresas en sus decisiones financieras.
En ese proceso, una nueva etapa comenzó a tomar forma, la incorporación de la segunda generación. Iniciaría como una necesidad operativa que con el tiempo dio paso a una estructura más sólida, donde la experiencia del fundador convive con nuevas capacidades. La firma, dirigida por Pablo García Guzmán, ha encontrado en esa integración una forma de ampliar su operación.
El despacho ofrece servicios contables, fiscales y de asesoría empresarial para distintos sectores, desde comercios pequeños hasta industrias más complejas. Su labor gira en torno a un objetivo central: ofrecer certeza al cliente.
“Desde el inicio buscamos transmitir confianza a través del profesionalismo y de estar presentes en todo momento, esa constancia es lo que ha permitido que el despacho crezca y que los clientes se mantengan”, señala el director general, Pablo García.
Dentro de esa estructura, cada una de sus hijas ha asumido un rol definido. Karolina García Carrillo, gerente del área contable y fiscal, lidera la operación técnica; Paulina García Carrillo, quien comanda la nueva línea de asesoría en Sostenibilidad, también se encarga de capital humano y estructuras corporativas; y María Rosa García Carrillo, quien es gerente del área financiera y fiscal, además de liderar los servicios integrales de gestión de nómina. La especialización de cada una fue resultado de un proceso gradual dentro del propio despacho.
“Se fue dando orgánicamente, cada una encontró el área donde podía aportar más, y eso ha hecho que estemos comprometidas con lo que hacemos y con el crecimiento del despacho”, comparten.
En empresas familiares, uno de los retos más visibles es separar los roles personales de los profesionales. En este caso, la dinámica se ha construido a partir del diálogo y la práctica diaria.
“Al principio sí costaba distinguir entre la figura de mi papá y la de mi jefe; pero con el tiempo desarrollas más seguridad, aprendes a argumentar y a construir tu propio criterio, siempre con apertura para dialogar”, comenta Karolina García.
Esa formación no ha sido únicamente técnica, ya que, desde el inicio, el equipo ha trabajado con casos complejos que exigen criterio, disciplina y capacidad de análisis.
“Nos han tocado clientes con situaciones muy complicadas, eso nos obligó a desarrollar una metodología para ordenar, resolver y darles tranquilidad, y hoy vemos que ese trabajo sí genera resultados sólidos para ellos”, expresan.
Parte del crecimiento del despacho también está en la formación de talento joven, un aspecto en el que la segunda generación ha tomado un papel activo.
“Nos gusta mucho apoyar a estudiantes, darles la oportunidad de aprender, porque cuando tienen esas ganas de crecer, se nota cómo evolucionan y cómo empiezan a entender realmente lo que están haciendo dentro del despacho”, señala Paulina García.
La base de esta evolución sigue siendo la metodología definida que integra planeación, seguimiento y control. Para el director general, la contabilidad no se trata solo de registro, sino que implica anticipación.
“Si no hay presupuestos, proyecciones y orden, es muy difícil evitar problemas; por eso trabajamos en construir esa estructura que le dé tranquilidad al cliente y le permita crecer”, afirma Pablo García.
Hoy, la firma se encuentra en un punto donde la experiencia acumulada se une con una nueva etapa de consolidación. La presencia de la segunda generación suma capacidad operativa y fortalece la continuidad del despacho.











