Desde su llegada al Consejo Sonorense Regulador del Bacanora, Eduardo Lemmen Meyer ha trazado un camino claro: reestructurar la institución y encaminarla hacia la certificación de los primeros lotes de bacanora, el destilado emblemático de Sonora.
Su gestión, impulsada por la visión del gobernador Alfonso Durazo, se ha distinguido por la transparencia, el compromiso con la comunidad productora y una renovada confianza en la industria.
“Amor y mucho respeto por nuestra tierra y su gente” es el principio que guía cada una de sus acciones. Bajo esa filosofía, Lemmen Meyer ha trabajado para fortalecer los vínculos con los productores, apostando por la colaboración y la unión en toda la cadena de valor del bacanora. Su objetivo no es solo elevar la calidad del producto, sino lograr que el trabajo de los sonorenses trascienda dentro y fuera del estado.
Para él, el éxito radica en la humildad y la capacidad de sumar esfuerzos.
“Sin la ayuda de todos no podemos dar pasos que dejen huella”, afirma.
Lemmen Meyer proyecta un futuro prometedor para el bacanora.
A corto plazo, busca consolidar la certificación del producto, paso esencial para garantizar su calidad y prestigio. A mediano y largo plazo, visualiza una industria posicionada a nivel nacional e internacional, capaz de crear oportunidades significativas para Sonora, mismas que ha impulsado el gobernador.
Pero su visión va más allá del aspecto económico. Imagina una industria integrada que impulse el desarrollo social, turístico y económico de la región. Desde la generación de empleos locales, hasta la creación de rutas turísticas en torno a las vinatas y pueblos de la sierra, el bacanora se perfila como un motor de identidad y prosperidad para las comunidades sonorenses.
La trayectoria de Eduardo Lemmen Meyer es reflejo de esa perseverancia, una combinación de liderazgo, servicio y profundo amor por Sonora.











