La evolución del turismo en Mazatlán no es casualidad. Detrás de los nuevos proyectos que están transformando la oferta del destino hay trayectorias profesionales sólidas y una visión clara de valor. Tal es el caso de Shekinah, un club de playa que combina hospitalidad, bienestar y gastronomía de autor, impulsado por el Grupo Petroil.
José Ignacio Guzmán, gerente de Shekinah, con más de 26 años de experiencia en recursos humanos en industrias como la hotelería, la banca y el entretenimiento, encontró en este proyecto una síntesis de su recorrido profesional.
“Lo que buscamos es ofrecer todo lo que ofrece un club de playa: diversión, buena comida y relajación, pero también alternativas para la sanación interior”, explica.
Desde su apertura en mayo de 2024, Shekinah ha mostrado un crecimiento sostenido, respaldado por una propuesta integral que incluye experiencias holísticas, eventos de gran formato y paquetes turísticos conectados con otros atractivos del destino.




El impacto no es menor. Actualmente, el recinto genera cerca de 100 empleos directos y una amplia red de proveedores locales. Para José Ignacio, la mayor aportación es clara:
“Ser un lugar con instalaciones de primer nivel que no se habían visto en muchos años en Mazatlán”.
La experiencia gastronómica es otro de los pilares. El Chef Gerardo Alvarado Velázquez, responsable de la cocina de especialidades, define su propuesta como “una cocina de vivencias”, donde la tradición se transforma en autoría.
“Trabajamos mucho con producto local, pero también traemos ingredientes de otras regiones para crear platillos que no encuentres en ningún otro lugar”, señala.
Su fusión de paté y aguachile de camarón se ha convertido en uno de los sellos del restaurante.
Desde la operación diaria, Zaira González, coordinadora de alimentos y bebidas, aporta una visión cercana al cliente y al equipo. Para ella, Shekinah no es solo un negocio, sino un espacio con propósito. “Shekinah es la morada de Dios; buscamos que el comensal conecte con la naturaleza, con la armonía y con la paz”, afirma. Tras haber vivido el proyecto desde sus cimientos, resume su esencia en tres palabras: “conexión, armonía y paz”.
En conjunto, Shekina representa más que un club de playa: es un modelo de inversión turística que combina experiencia, identidad local y visión de largo plazo, consolidando a Mazatlán como un destino en constante renovación.









