En una noche relajada, con el sonido de las olas y el placer de descubrir nuevos sabores bajo las estrellas, Shekinah Beach Club Mazatlán presentó su nueva carta de vinos.
Bajo el nombre de Viñedos & Olas, la velada consistió en una degustación especial de cinco etiquetas acompañadas de un menú diseñado para la ocasión.
José Ignacio Guzmán, gerente de Shekinah, explicó que esta nueva carta nace de la convicción de que cada copa pueda ser una puerta a una experiencia más consciente y humana.
“Renovamos la carta de vinos y para ellos la somelier Brenda Palafox hizo una curaduría para nuestro menú, en total son 15 etiquetas, entre vinos franceses, italianos, portugueses, españoles y mexicanos”, señaló.
Además, el chef Gerardo Alvarado elaboró un menú especial que en conjunto le dieron forma a una experiencia sensorial única.
“Invitamos a la gente a que venga a probar los vinos, promover su consumo e invitarlos también a que vengan a Shekinah a comer y a cenar, tenemos vinos blancos que se disfrutan muy rico en la playa, vinos rosados, algunos tintos y de burbujas, incluso tenemos un vino blanco enlatado portugués que está perfecto para la alberca”, comentó.
Viñedos & Olas fue un encuentro del vino con la buena comida, con un servicio atento y un entorno diseñado de forma especial en el que no solo se alimentó el cuerpo, sino también el alma.
“El mensaje es que el vino es para todos, a Shekinah vienen turistas, locales, extranjeros, gente joven, gente madura y el objetivo es que todos conozcan una bebida que ha estado en las celebraciones más importantes de la historia”, resaltó.
Combinación de sabor
Con formación en Europa y una sólida trayectoria en la gastronomía de la Ciudad de México, Brenda Palafox trazó un mapa que une continentes y emociones, vinos que hablan de su tierra, pero también del alma de quien los elige.




En cada etiqueta hay una búsqueda de equilibrio entre lo clásico y lo atrevido, entre la elegancia y la emoción.
A su lado, el chef Gerardo Alvarado condujo a los asistentes a través del sabor y los olores con una cocina que combina la delicadeza y la fuerza de sus orígenes.
Hijo de padre poblano y madre oaxaqueña, Gerardo Alvarado creció entre fogones que le enseñaron el valor de los ingredientes y las fusiones culinarias para elaborar platillos únicos.
El menú consistió en un ostión con un aire de sandía y aceite de oliva; también sirvió jaiba de concha suave; unos esquites con cochinita pibil; un mole “manchamanteles”, combinación entre poblano y oaxaqueño con un toque muy frutal y de postre, un macarrón con un poco de picante y chocolate.
Así, Viñedos & Olas fue un encuentro bajo el cielo y frente al mar, donde el vino y la buena comida llevaron a los asistentes a celebrar el arte de brindar.













