Helados del Pueblo demuestra cada día que es una empresa socialmente responsable comprometida voluntariamente a gestionar un impacto económico, social y ambiental de forma positiva en el pequeño pueblo de San Javier, municipio de San Ignacio, Sinaloa, donde su historia de esfuerzo, tradición y solidaridad se ha ido germinando con en el tiempo.
El 80% del personal de la planta son mujeres del propio pueblo. Muchas de ellas, madres y jefas de familia, que han encontrado en esta empresa no solo un salario, sino una comunidad solidaria. Además, cada año los colaboradores participan en jornadas de servicio social, donde pintan escuelas, centros de salud o espacios públicos.
“Queremos que, cuando pasen por ahí, digan: yo ayudé a pintar esa iglesia”, dijo Alberto Salvador Torrero Tolosa, director general de Helados del Pueblo.
Desde hace más de cuatro décadas Helados del Pueblo ha refrescado generaciones enteras. Una empresa familiar dedicada a la elaboración de paletas naturales, sin conservadores ni saborizantes artificiales que florece alrededor del trabajo digno, la identidad cultural y el amor por lo propio.
Todo comenzó con la señora Juanita Tolosa Esquivel, una mujer visionaria que, antes de que llegara la electricidad al pueblo, ya elaboraba heladitos con un refrigerador de gas. Su empeño y creatividad sentaron las bases de una empresa que hoy dirige su hijo, Alberto Salvador Torrero Tolosa, quien ha convertido aquel pequeño emprendimiento artesanal en una industria que produce hasta 20 mil paletas diarias en temporada alta y abastece más de 1,800 puntos de venta en el noroeste del país.
“Mi mamá se quedó en San Javier para que hubiera trabajo en el pueblo y el pueblo no desapareciera”.
Esa decisión, tomada hace décadas, sigue resonando hoy como un acto de amor y responsabilidad social genuina.
Helados del Pueblo impulsa desde sus inicios la cultura y el turismo local. Desde hace años participa activamente en la organización de La Taspana, una de las fiestas más emblemáticas del municipio y hoy patrimonio cultural intangible de Sinaloa. En colaboración con promotores culturales, buscan que este festival alcance reconocimiento nacional, al nivel de la Guelaguetza o la Feria de San Marcos. Además, promueven las tradiciones del pueblo, como la pastorela Luzbel en Campaña, con más de ochenta años de historia y en la que participan familias completas, generación tras generación.
Alberto Torrero menciona que el compromiso social también se refleja en proyectos educativos y ambientales. La empresa forma parte del patronato de la Casa del Estudiante de San Ignacio, que brinda alojamiento y alimentación a jóvenes que estudian en Culiacán. En el ámbito ecológico, han implementado programas de reciclaje y ahorro de agua, reduciendo el desperdicio en su planta, reutilizando materiales y promoviendo entre los habitantes la recolección de plásticos a cambio de paletas.
“Nosotros lo hacemos sin cacarearlo”, dice el director. “No sabíamos que hacíamos responsabilidad social, pero lo estábamos haciendo”. Su filosofía es clara: actuar primero, hablar después. Porque la esencia de Helados del Pueblo no está en los reconocimientos, sino en el ejemplo.
Esa manera de entender la empresa como un motor que genera bienestar colectivo forma parte del ADN que heredaron de doña Juanita. Hoy, sus hijos y nietos siguen el legado con el mismo espíritu: trabajar, ayudar y ser felices.
“Mi mamá siempre decía que venimos a dos cosas: a trabajar y a ser felices”, recuerda Alberto Torrero. “Y si trabajas en lo que amas, entonces ya encontraste la receta perfecta”.
Helados del Pueblo es eso, una receta perfecta de sabor, compromiso y comunidad. Un recordatorio de que las verdaderas empresas socialmente responsables no solo generan utilidades, sino también orgullo, identidad y esperanza en los lugares donde nacen.
- Helados del Pueblo mantiene un compromiso con proyectos educativos y ambietales.
- La empresa es parte del patronato de Casa del Estudiante de San Ignacio, que brinda alojamiento y alimentación a jóvenes que estudian en Culiacán.
- En el ámbito ecológico, han implementado programas de reciclaje y ahorro de agua, así como la promoción de recolección de plásticos a cambio de paletas.











